lunes, 31 de enero de 2011

5:30 DE LA MADRUGADA

Hay muchos momentos en la vida donde uno no encuentra la manera de quitarse de dentro toda la angustia que parece no llevar ahí metida. Siempre decimos que mentir es malo, pero nunca pensamos en las veces que nos engañamos a nosotros mismos haciéndonos ver que somos, pensamos o sentimos algo diferente a lo real. Porque todo es real, por mucho que lo ocultemos.

Ayer por la noche, después de fingir mucho, me vino algo a la cabeza que casualmente rimaba. Y no es nada simple lo que ahora escribiré, puesto que apareció de repente y puede que sean esos pensamientos innocuos los que nos guíen mejor que nada por el camino que tenemos que llevar. Eso lo aprendí de ti.

Y QUÉ MÁS DA

Por aquel levantamiento del alba,
sin seguir ningún tipo de trama
buscábamos en el olvido un mejor mañana,
un sentimiento perdido sin mediar palabra.

Y qué más da, dirías tu.
Si todo lo que viene velozmente se va.

Y qué más da, diría yo,
si ocurre de nuevo, una vez mas.

Mientras seguimos el triste camino de la vida,
atraemos de noche y perdonamos de día,
y el príncipe se derrumba en busca de su diva
mientras ella se ríe del destino que los guía.

Y qué más da, decimos los dos,
si tu ya no sientes y yo prefiero llorar.

Y qué más da, diríamos todos,
si por no amar callamos al hablar,
si por no luchar inundamos nuestro mar.

Lagrimas sabor salado,
un fiel remordimiento
por lo que nunca ha pasado.

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